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viernes, 13 de febrero de 2009

Kyoto Día 3

Sigue haciendo mal tiempo.

Hoy tocaba ver los palacios de la corte: el Palacio Imperial y el castillo de Nijo.

El primero fue hasta el cambio de capitalidad a Tokyo, la residencia oficial del emperador y el segundo fue el primero y, por lo tanto, su antecesor. El Palacio Imperial se visita con reserva anticipada y aportación de tus datos personales a las autoridades competentes y el segundo se visita como si tratara de un museo más. Los dos merecen la visita aunque en el primero no está permitido acceder al interior de los pabellones y se hace difícil hacerse a la idea de si es o no majestuoso. De todas maneras muy austerio tenía que ser porque no tenían ni sistema de calefacción en el siglo XIX; la guía nos explicaba que en invierno la solución era ponerse capas y capas de kimonos para así entrar en calor.





La visita "imperial" me ha llevado toda la mañana.




Después de comer he visitado el Museo del Manga que es el primero en Japón dedicado a este nuevo arte. Cuenta con una colección de unos 300.000 ejemplares (la gente va allí como si se tratara de una biblioteca pero sin opción de préstamo y se pasan la tarde o el día). Además contiene un centro de investigación y es la sede de numerosas exposiciones del arte del cómic (ahora hay una sobre la historia del cómic francés y belga). La visita no me ha entusiasmado, la verdad, y la tienda de recuerdos tampoco valía mucho la pena (lo siento Alicia!).

Por fin me he podido tomar la tarde con más calma.

Curiosidades:

La foto que veis más abajo no es más que el mando a distancia de un wc de una tienda de deportes pijilla que había por el centro ¿qué os parece? Hay que saber latín para poder utilizarlo (bueno un poco intuitivo sí que son los dibujos pero tienes que saber darle al botón de stop para que deje de salir agua!!)


La estación de tren de Kyoto, aparte de dar servicio a dos compañías ferroviarias, tiene mínimo dos centros comerciales, unos grandes almacenes, un hotel de lujo, un teatro e infinidad de locales de restauración (rápida, tradicional, take out, etc). Llevo cuatro días en la ciudad y ayer me perdí regresando de Nara y, hoy he descubierto una nueva zona desconocida para mí. Uno de los McDonalds de la estación está diseñado para "unipersonas" (barra equipada con doble balda para colocar la comida y el maletín/bolso arriba, enchufe para recargar el portátil/móvil, etc)

Se sigue fumando en lugares públicos (a pesar de estar prohibido en la mayoría del centros históricos de las ciudades), en restaurantes/bares, en los taxis, etc. Incluso el ryokan en el que me alojo tiene una zona en recepción destinada a fumadores.

El flamenco sigue estando de moda, el Poca tiene una academia en la ciudad.


Mañana me alojo en un monasterio por lo que no creo que pueda tener acceso a internet. Espero que con tanta lluvia como está cayendo la peregrinación al monte santo de Koyasan no acabe en resfriado :-)!!

アルベルト

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jueves, 12 de febrero de 2009

Nara

Hoy he madrugado un poco más de lo habitual para coger un tren de cercanías con destino a Nara. Ya empiezo a temer las marabuntas de gente en Tokyo al ver las de la hora punta en la estación de Kyoto, uf!

Me he plantado más o menos en una hora y al llegar lo primero que he hecho es ir a la oficina de turismo. La señora que me ha atendido me ha subido más la moral si cabe; decía que hablaba bastante bien japonés (lo ha dicho por estar muy bien educada pero,... ¡qué ilusión me hace!). Me ha explicado todo lo que tenía que hacer y ver y para allá que me he ido.

Nara, ¿a ver si lo adivináis?,...¡¡es patrimonio de la humanidad!! Fue la capital de Japón en el siglo VIII y se considera la cuna de la cultura y arte japonés. Destacaría principalmente tres lugares: el parque (está repleto de ciervos, cervatillos y demás bambies), el templo Todaiji y el santuario Kasuga Taisha.


Los ciervos siguen siendo igual de simpáticos que cuando estuve la vez anterior. Están acostumbrados a la presencia humana y no se cortan un pelo y te piden que les des algo de comer (a su manera, claro!). Al igual que en la plaza Catalunya, los chiringuitos de souvenirs venden unas galletas especiales para dicho menester.


El templo Todaiji está dedicado a la Gran Imagen de Buda (Daibutsuden) que no sé bien bien cuánto hace de alto pero lo es y mucho!!. La construcción actual data del siglo XVII (ya se sabe... los incendios) pero sigue siendo hoy en día el edificio de madera más grande del mundo. He coincidido en la visita con unos lamas que le han aportado un toque de medtación y espiritualidad.





Por último, he visitado el santuario sintoista de Kasuga Taisha. Tanto en su interior como en el jardín que le rodea hay miles de linternas que le dan un toque diferente a lo que he visto hasta ahora. Dentro del recinto había una pareja de novios a los que les estaban haciendo el típico reportaje fotográfico; la novia es la que sufre más la vestimenta.



He regresado a Kyoto después de comer pero en la estación me he dado cuenta de un detalle que hasta ahora se me había pasado inadvertido. Lo habia oído pero todavía no visto: vagones de trenes sólamente para mujeres. Esto lo habrán hecho porque, en las horas puntas cuando vas en una lata de sardinas, hay muchas oportunidades de rozarte, sin querer claro, con alguna guapa nipona.

El resto de la tarde-noche la he dedicado a pasear por las calles céntricas y comerciales de Kyoto (sí, Zara también tiene aquí una tienda). Por lo que me estoy dando cuenta, la mayoría de las grandes ciudades cuentan en su centro con calles porticadas (así si llueve no hay excusa para no ir de compras) y cuentan con su hilo musical y todo!! También he estado de nuevo por Gion (esta vez no he visto ninguna maiko) y por Pontocho, calle donde se pueden encontrar restaurantes de lujo (comida japonesa e internacional) y también bares o similares. Mi presupuesto no daba para tanto así que he cenado por 700 yenes (unos 4,5 euros) un bol de arroz con su sashimi de atún y su sopita de miso.

Mañana es el último día completo en Kyoto. Tengo hecha una reserva para visitar el Palacio Imperial, seguro que vale la pena.

アルベルト

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miércoles, 11 de febrero de 2009

Kyoto - Dia 2

Otro día más y otra paliza más. Según mi teléfono que tiene función de contar pasos y por lo tanto distancias, hoy he andado alrededor de 25 kilómetros ¿no está mal, no?

He empezado por el templo Sanjusangendo del siglo XII y XIII. Espectacular es la sala principal que contiene ni más ni menos que 1001 figuras de buda más una principal, sentada las otras permanecen de pie, de mayor tamaño en mitad del edificio rodeada de cuatro deidades que la protegen. No tengo fotos del interior porque estaba prohibido, lástima.

Hoy es festivo en todo Japón y tanto éste como el resto de templos que he visitado estaban repletos de gente. Es curioso, tengo que averiguar el por qué, pero incluso hoy siendo festivo había grupos de estudiantes en uniforme que visitaban los templos. ¡Pobrecillos, les preparan para que se acostumbren a no tener mucho tiempo libre!

El recorrido a pie me ha llevado hasta el templo de Kiyomizu-dera, patrimonio de la humanidad (otro más para la lista). El templo, como he dicho antes, estaba muy concurrido. Además parece ser que hoy era un día que elegía bastante gente para celebrar acontecimientos familiares (he visto algo parecido a un bautizo y también una boda). En Kiyomizu-dera hay una tradición que consiste en caminar con los ojos cerrados de una pequeña roca a otra (llamada roca de la fortuna en el amor). Debes pensar en tu deseo mientras caminas. Si llegas del tirón tu deseo se cumple y, si no has tenido esa fortuna, tu deseo tardará en llegar. Recomiendan que alguien que vaya contigo te guíe para así conseguir el deseo. Otra cosa curiosa del templo, es que en una de las zonas de descanso había una máquina para recargar la batería del móvil (¿¿en un templ0??)

(ésta lo hizo a la primera!!)


Para llegar al siguiente templo he pasado por Gion que es, además del barrio por excelencia de la ciudad, el barrio donde viven las geishas. He tenido suerte y con alguna maiko me he encontrado (las jovecitas, vaya!). Las primeras que he visto eran de pega; hay una empresa que se dedica a maquillar y vestir a las mujeres que quieran como geishas y, junto a un fotógrafo, se pasean por las calles cuál estrellas de Hollywood. Las segundas y terceras que me he encontrado creo que sí que lo eran y, la verdad, hace gracia verlas con sus kimonos y toda su parafernalia.

Hoy he comido de camino al siguiente templo. Era un restaurante en el que las camareras no paraban de gritar y repetir constantemente las órdenes a cocina además del famoso irasshaimase que te gritan nada más poner un pie en un comercio o restaurante. En Kyoto se nota que hay más turistas porque, aunque era un restaurante local, tenían me han ofrecido la carta en inglés. He pedido tempura soba (dos gambas rebozadas dentro de un bol de caldo con fideos) y al cocinero le ha salido muy buena, si señor!! Al salir del restaurante me he dado cuenta del porqué llevaba unos días pensando que tenía los labios especialmente sensibles desde mi llegada a Japón. Al principio pensaba que era por el frío pero... no! Te sirven las comidas tan, tan calientes que, claro, te quemas. Para que no sea así, la costumbre local es que sorbas la comida haciendo ruido así la enfrías mientras te la tomas. Y claro, en mi casa me han educado bien, y durante los primeros días no lo he estado haciendo porque me daba corte. Desde hoy toca cambiar de costumbre, lo siento padres míos.

He seguido mi camino hasta mi siguiente objetivo: el templo Ginkakuji (también patromonio de la humanidad, of course!). El último tramo lo he realizado por el Sendero de la Filosofía que durante 2 kilómetros transcurre a lo largo de un canal repleto de cerezos que imagino dentro de un mes aproximadamente ya estarán floridos para goce de los nipones.



Ginkakuji es, a diferencia del de ayer Kinkakuji, el templo del pabellón plateado. Se trata de un templo del siglo XV cuyo pabellón debe ser muy bonito, y digo debe porque están en plena restauración y no he podido ver más que los andamios que le rodean. En contrapartida, su jardín es maravilloso incluso en esta época del año.


La lluvia me ha respetado justo hasta la finalización de la visita. Luego se ha puesto a diluviar, y además se ha hecho de noche, y el resto de la tarde se ha fastidiado. Pero bueno, me ha ido bien: me he tomado un café con leche, he ido mirar los horarios de tren de mañana para ir a Nara, etc.

Ahora saldré a cenar, a ver si ha dejado de llover.

アルベルト

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martes, 10 de febrero de 2009

Kyoto - Dia 1

Kyoto, capital del imperio nipón hasta que Tokyo le quitó el título en 1868, presume de ser una ciudad rica en arte. No en vano cuenta con más de 1200 años de historia por lo que el número de templos y edificaciones en la ciudad es más que notable. Así que imaginad la paliza que sería intentar ver sólo una pequeña parte; yo ya estoy mayor.

Para poder ver lo más representativo, he dividido el duro trabajo de turista en tres que son los días enteros que estoy en Kyoto.

Hoy he visitado la parte más occidental de la ciudad y habré caminado, creo que no exagero, alrededor de 15 kilómetros, vamos que estoy fresco, fresco a estas alturas del día!

Con mi JR Pass he llegado a la estación de Saga Arashiyama donde me esperaba el templo Tenryuji que es, como no, patrimonio de la humanidad. Se trata de un templo zen que data del 1339. Lo que más destaco de él es su pequeño y cuidado jardín zen y un pequeño bosque de bambú que, la verdad, uno no está acostumbrado a ver.

El siguiente templo en mi camino era Ninnaji, también como todos los que he visitado, es patrimonio de la humanidad y destacaría su pagoda de cinco pisos. El templo es bastante antiguo (de finales del IX) y te reciben en la puerta de acceso dos figuras de demonio con cara de pocos amigos.




También buena parte del recinto del templo les sirve a sus vecinos como punto de encuentro en caso de emergencia (terremotos, etc) en sus planes de evacuación civil.



Ryoanji es el tercer de los cuatro templos que he visto hoy. Es de estilo zen y de hecho representa la quinta-esencia de este estilo debido a su famoso jardín de grava blanca en el que se disponen 15 rocas de diferentes tamaños (supongo que dispuestas en un sentido especial, lo siento no soy experto en la materia).


Por último, he visitado uno de los templos más famosos de Kyoto y quizás de todo Japón, el Kinkakuji. Su pabellón dorado es una de las imágenes más bonitas que se pueden admirar en el país.
Lástima del día, ha estado llovizneando otra vez, pero tanto misticismo ha valido la pena.

A última hora de la tarde tocaba callejar y cuando he entrado en una macro-tienda de electrodomésticos, cámaras, etc. me he encontrado a mi amigo Messi. El chico, a parte de jugar bien al fútbol, ya habla hasta japonés!!

Por cierto, creo que todavía no lo había comentado pero el tráfico en las calles de las ciudades niponas no sería lo mismo sin las bicicletas que se utilizan en trayectos cortos, para realizar la compra, de camino a la estación de tren/metro, etc. En la foto que adjunto podréis observar lo popular que es su uso (además con doble piso como en los parkings de coche!!)


¡Mañana tocan las geishas! A ver si se dejan ver que con este tiempo tan malo se les riza la peluca y no salen de casa.

アルベルト

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lunes, 9 de febrero de 2009

Kanazawa-Kyoto

Pues el museo de arte moderno estaba cerrado. No miré bien la información en la guía, suerte que estaba al lado del ryokan!!

Así que el día ha sido de lo más tranquilo. Paseo arriba, paseo abajo. Visita al mercado de pescado y poco más. Bueno,... sí, al final ya he hecho la primera compra. Venía a Japón sin reloj y, ¡claro!, necesitaba uno.


A media tarde como es habitual, he cogido el tren para el siguiente destino. En este caso, la antigua capital de Japón, Kyoto.

Aquí me alojo durante cinco noches en el ryokan Kyoraku. Está reformado de no hace un par de años y, por lo que he visto hasta ahora, está bastante bien. La acogida en recepción, como siempre, excelente!!

Al llegar a Kyoto estaba llovizneando y al salir de cenar lloviendo fuerte. Así que la toma de contacto con la ciudad será forzosamente mañana por la mañana.

Para ahogar las penas me he comprado una bolsita de aperitivos japoneses (que incluyen unos deliciosos pezqueñines llamados gomairico, umm!!) y un vaso de sake.


Kampai!!

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Acerca del blog

Un mes en Zipango es un blog sobre mi viaje a Japón en el que compartiré con vosotros mis vivencias diarias con la cultura y gente del país. Espero hacerlo lo más entretenido y ameno posible :-)

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