Nara
Hoy he madrugado un poco más de lo habitual para coger un tren de cercanías con destino a Nara. Ya empiezo a temer las marabuntas de gente en Tokyo al ver las de la hora punta en la estación de Kyoto, uf!
Me he plantado más o menos en una hora y al llegar lo primero que he hecho es ir a la oficina de turismo. La señora que me ha atendido me ha subido más la moral si cabe; decía que hablaba bastante bien japonés (lo ha dicho por estar muy bien educada pero,... ¡qué ilusión me hace!). Me ha explicado todo lo que tenía que hacer y ver y para allá que me he ido.
Nara, ¿a ver si lo adivináis?,...¡¡es patrimonio de la humanidad!! Fue la capital de Japón en el siglo VIII y se considera la cuna de la cultura y arte japonés. Destacaría principalmente tres lugares: el parque (está repleto de ciervos, cervatillos y demás bambies), el templo Todaiji y el santuario Kasuga Taisha.
Los ciervos siguen siendo igual de simpáticos que cuando estuve la vez anterior. Están acostumbrados a la presencia humana y no se cortan un pelo y te piden que les des algo de comer (a su manera, claro!). Al igual que en la plaza Catalunya, los chiringuitos de souvenirs venden unas galletas especiales para dicho menester.
El templo Todaiji está dedicado a la Gran Imagen de Buda (Daibutsuden) que no sé bien bien cuánto hace de alto pero lo es y mucho!!. La construcción actual data del siglo XVII (ya se sabe... los incendios) pero sigue siendo hoy en día el edificio de madera más grande del mundo. He coincidido en la visita con unos lamas que le han aportado un toque de medtación y espiritualidad.


He regresado a Kyoto después de comer pero en la estación me he dado cuenta de un detalle que hasta ahora se me había pasado inadvertido. Lo habia oído pero todavía no visto: vagones de trenes sólamente para mujeres. Esto lo habrán hecho porque, en las horas puntas cuando vas en una lata de sardinas, hay muchas oportunidades de rozarte, sin querer claro, con alguna guapa nipona.El resto de la tarde-noche la he dedicado a pasear por las calles céntricas y comerciales de Kyoto (sí, Zara también tiene aquí una tienda). Por lo que me estoy dando cuenta, la mayoría de las grandes ciudades cuentan en su centro con calles porticadas (así si llueve no hay excusa para no ir de compras) y cuentan con su hilo musical y todo!! También he estado de nuevo por Gion (esta vez no he visto ninguna maiko) y por Pontocho, calle donde se pueden encontrar restaurantes de lujo (comida japonesa e internacional) y también bares o similares. Mi presupuesto no daba para tanto así que he cenado por 700 yenes (unos 4,5 euros) un bol de arroz con su sashimi de atún y su sopita de miso.
Mañana es el último día completo en Kyoto. Tengo hecha una reserva para visitar el Palacio Imperial, seguro que vale la pena.
アルベルト

0 comentarios:
Publicar un comentario