Himeji
Himeji, a mi parecer, sólo tiene destacable su castillo que es el mejor de todos los que he visto durante el viaje. Te hace revivir la época de samurais por su estado y forma de conservación, tanto es así que la película El Último Samurai se rodó, en parte, aquí. La edificación es de madera pero tiene unas bases de piedra de, yo diría, unos veinte metros de altura, vamos que a los japoneses esto de construir en altura les viene de lejos. A diferencia de los otros que ví, éste tiene pocos paneles explicativos y se visita más su estructura. Naturalmente, la fortaleza es... patrimonio de la humanidad.

Adelanté un poco más la hora de salida para Tokyo y así llegar a la macro-urbe con, al menos, una hora de luz.
Nada más llegar me fui hacia el hotel, Aizuya-Inn. Es una especie de youth hostel que me permite pagar muy poco dinero por dormir en Tokyo y que poco tiene que ver con el resto de alojamientos que he ido disfrutando durante el viaje. Imaginad, mi habitación es el espacio dedicado al futón y una mesita donde va la tele, nada más. Claustrofóbico no es la palabra pero... se acercaría bastante.
Antes de sumergirme de nuevo en los barrios de Tokyo y aprovechando que el Japan Rail Pass no caduca hasta el martes, voy a visitar primero sus cercanías. Siguiente parada: Yokohama
アルベルト
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